jueves, 7 de mayo de 2015

Entrevista a Alberto Pérez Ruiz.



Hoy quiero compartir con todos vosotros un momento inolvidable que he tenido la suerte de vivir. 

Hoy viviremos juntos un viaje al interior de un poeta, un genial de las palabras que separa mente y cuerpo para deleite de los sentidos.

Sin dudarlo ni un momento, la propuesta de una entrevista fue respondida casi de inmediato por nuestro invitado. Amable y cortés, respondió a todas y cada una de las cuestiones que le planteé, descubriendo exterior e interio de un poeta fascinante.

Hoy nos adentraremos en lo más profundo de Alberto Pérez Ruíz, poeta reconocido y admirado por todos aquellos que tienen la suerte de leer alguna de sus obras.

Pregunta: ¿Cuándo comenzó a escribir? ¿Por qué?


Respuesta: Toda mi vida desde cuando recuerdo he estado escribiendo. Comencé leyendo libros no apropiados (convertidos en maestros de mi niñez literaria, como La Odisea y La Ilíada o D. Quijote de la Mancha) y encima intentando mejorar lo que no me agradaba. Suena a prepotencia, pero me formó o logró explotar mi creatividad.

P: ¿Qué tanto por ciento de su vida cree que le corresponde a la literatura?


R: Quizá la expresión correcta sería qué tanto por ciento no le corresponde a la Literatura de mi vida. Es una pasión, una obsesión, una religión, un partido político y la hinchada de fútbol más violenta inimaginable, y a la vez, simplemente una fuente junto a una flor. Puedo estar semanas sin escribir pero no sin leer. Y ya, cuando escribo, es un orgasmo diluviano.


P: ¿Por qué poesía y no prosa?

R: En poesía nada falta y nada sobra. Concretar se convierte en un adverbio de imaginar, y debo callar tanto como decir. Y aquí es cuando mis amigos novelistas me guillotinan porque me parafrasearé de una entrevista anterior: "si la Literatura fuera música, la poesía sería la clásica, el cuento la música independiente y la novela la música pop."


P: ¿Qué es para usted la literatura? ¿Y la poesía?

R: En varios aforismos de "Gotas sobre el polvo" vierto algunas ideas sobre la poesía y ciertos argumentos acerca de mi visión del arte (sirva esta entrevista para ser completada por el lector: el humor y la invitación a leer que no falte).


P: ¿Un poeta nace o se hace?

R: Un poeta nace, por supuesto, y uno se entera y lo admite cuando no puede evitar escribir, y no como manera de vivir, sino simplemente para seguir viviendo. Quien lo niegue no lo es.


P: En un momento donde las librerías se caracterizan por libros en prosa cada vez más extensos ¿Cree que está subestimado el valor de la poesía?

R: Entre la multitud de lectores me parece estupendo la disparidad de temáticas. Y en cuanto a la poesía en concreto: somos los que estamos, poquitos, y sin hacer ruido, hasta que de repente nadie puede dejar de escuchar nuestros versos como tambores en su corazón y como martillazos en su cabeza.


P: ¿Qué tiene que decirle a quienes afirman que la poesía es para adolescente o escritores sin proyección?

R: Que nadie aspira a que el mundo gire gracias a la cultura y la ternura. Pero... quizá un día pase. En favor de esas personas, sí he de afirmar que la adolescencia suele ser propicia para el germen de la poesía, contando que en esa época aún somos tan idealistas como puros, tan sentimentales como inteligentes. Y luego, en general, se va cambiando.

P: ¿Cual es el proceso que sigue a la hora de escribir?

R: Para ser totalmente sincero: ninguno. Escribo sólo cuando no puedo evitarlo. Y de repente viene de golpe, como un balazo astillando el cráneo. Escribo en alguna de mis libretas, en la servilleta de un bar, o en el papel higiénico si fuese necesario en el lugar ubicado del momento. Posteriormente, cuando tengo bastante material (poemas) dependiendo de la temática o la cercanía temporal y estilística, me planteo un libro.

P: Un secreto o manía confesable a la hora de escribir.


R: Nunca me detengo ni un instante a leer lo que acabo de escribir, y mi caligrafía es tan lamentable que en varias ocasiones ni yo mismo puedo leerme. Y otra mención destacable sería la sensación post-poema: si me hace sentir congoja preinfarto, o una sonrisa infantil, el poema es bueno.

P: En su libro "Gotas sobre el polvo", los poemas son breves e intensos ¿Cree que esa es la mejor manera para disfrutar de un poema?

R: Técnicamente "Gotas sobre el polvo" está repleto de aforismos o sentencias. Su brevedad se debe a que opté por descartar escribirlos como poemas para ampliar su fuerza con rapidez. Y en "S3 Soledad X Sinceridad X Sentimiento" mi nuevo libro, y ya un poemario al uso, la longitud varía y depende del sentimiento a la hora de escribir los distintos poemas.


P: Una fuente de inspiración.

R: Cualquier clásico. Y más cercanos: "El Jardinero", de R. Tagore; "El crepúsculo de los ídolos", de F. Nietzsche; "La filosofía en el tocador", del Marqués de Sade; "Informe sobre ciegos", de E. Sábato; Antologías de P. Salinas, V. Aleixandre; y tantos y tantos...


P:¿Qué consejo le daría a quienes están a escribir comenzando y han optado por la poesía?


R: Dar consejos, uf, menuda responsabilidad. Solamente comentaré alguna idea por si sirve de ayuda a alguien: lee, lee mucho y vuelve a leer y no dejes de escribir, nunca, por nada ni nadie; si vales, lo sabrás y lo sabrán, y si no vales, olvida todo lo anterior al punto y coma y dedícate sólo a leer.


P: Defina en una palabra su poesía.

R: Con permiso utilizaré cinco palabras: ave fénix en una noria, pues me quemo y renazco pleno y me quemo y renazco enterrado y me quemo y renazco pleno y... en definitva: un eterno retorno hacia arriba y hacia abajo.

P: Un poema favorito.

R: Eso ya es mucho pedir. Pero le regalaré uno tan sencillo como maravilloso:


YA ES OTOÑO


"Ya es otoño, otros meses soporté sin aprender mucho más que ésto: te he perdido por demasiado amor, como el hambriento que por hambre vuelca en su temblequeo la escudilla."

(Elio Pagliarini)

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