jueves, 5 de marzo de 2015

Dispara, yo ya estoy muerto



Título del libro: Dispara, yo ya estoy muerto
Autor: Julia Navarro
Editorial: PLaza & Janés
Extensión: 905 páginas


Sinopsis:

Una extraordinaria novela de personajes inolvidables cuyas vidas se entrelazan con momentos clave de la Historia, desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, y que recrea la vida en ciudades tan emblemáticas como San Petersburgo, París o Jerusalén.
 
Dispara, yo ya estoy muerto es una historia llena de historias, una gran novela que esconde dentro muchas novelas, y que, desde su enigmático título hasta su inesperado final, alberga más de una sorpresa y emociones a flor de piel.

Opinión personal:

Comenzar a leer esta novela fue un reto, nunca había leído nada de Julia Navarro, por lo que me enfrentaba a una autora totalmente desconocida literariamente hablando. Pero cabe decir que por otro lado, enfrentarse a una obra con una extensión de casi mil páginas sin saber nada de su autora, era un riesgo que no estaba seguro si merecía la pena. Las buenas críticas hacia ella y las más que numerosas recomendaciones de su obra me terminaron de convencer.

Es una trepidante historia, de lectura ligera que, sin darte cuenta te atrapa. La historia paralela de dos familias, que sin quererlo o sin saberlo, cruzan en más de una ocasión sus acciones y destinos, hace que veamos desde otro punto de vista el conflicto real entre judíos y árabes.

Cuando fui consciente de la historia a la que se refería el libro, la parte de realidad que aporta, he de reconocer que era imposible dejarlo. La historia de ambas familias atrapa al lector de una manera increíble. Refleja la manera de ser y pensar de ambos pueblos, lo reacio al progreso de los árabes, frente a la iniciativa y falta de miedo al cambio de los judíos.
No sé si la autora cae en típicos tópicos, o por el contrario tales pueblos se caracterizan por ello, lo que queda reflejado en la novela es que ambos discurren en historias mucho más paralelas de lo que imaginan.

En cuanto al ingrediente político en la novela, quizá sea excesivo en algunos momentos. Hace que el lector poco familiarizado o interesado en el tema pierda el interés por la misma ante ese exceso.

La última parte de la novela, una vez superado el momento de relajación en que nos sumerge, el final de la obra acelera la historia y deja de lado todos los detalles que nada tienen que ver con los personajes y se centra de nuevo en ellos. La novela retoma el trepidante ritmo del principio, nos hace ver lo más difícil del conflicto entre Israel y Palestina para demostrar que en mucha ocasiones, a pesar de sus intentos, los actores involuntarios son incapaces de echarse a un lado, son arrastrados de manera irremediable.

Un gran final para una gran novela, es lo último que cabe decir.


Puntuación: 9

No hay comentarios:

Publicar un comentario